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EN UN CONVITE

 
En un convite d
e pasadía, se juntaban vecinos y familiares en el campo, quienes llegaban desde pueblitos aledaños o por igual quienes vivían en la ciudad. Celebrando lo bien que les había ido ese a
ño en sus cosechas. 
Previamente meses y días transcurrían entre preparar sus parcelas para la siembra. 
Ajustando empalizadas, con alambre de púas. Emparejando y cortando ramos, varas, palos, desenterrando troncos, arando la tierra, desyerbando matorrales. En la enramada detrás del bohío, almacenaban: mocha, botas de goma, hacha, machete, coa, asada, soga, sacos, huacales, cuaba, carbón, leña, bidones de agua. Caney techado en canas de palma, donde descansaban y se guarecían del sol y aguaceros. ¡Sembrando hielo!

Casabe, Cacao y Café


 
Éramos pobres, fuimos pobres, crecimos como pobres, trabajamos como pobres, comíamos como pobres. Nos acostábamos como pobres, despertábamos como pobres. ¿Somos pobres?

En el presente del ayer futuro, generaciones del hoy surcaron para sí su propio escape, para de esa forma salir adelante y no quedarse estancados literalmente, en su realidad. A pesar de todo aunque con escasas posibilidades, han sobresalido no siguiendo las pautas de "grietas generacionales" y escasez en muchos aspectos, cuales sucumbieron posibilidades o mejoramiento de sus coetáneos; en su tiempo.
Esmirna Rivas Tejeda© 2024 

Re-encuentros en un cofre

"En un santiamén revivir memorias confinadas en un baúl, se convierte en una engañosa gruta oscura,  sin fondo. Lugares, personas, alimentos, el paisaje; todos se tornan diferentes entre el recuerdo y la realidad".

Dominicanita
Sucedía en aquellos días, cuando la luz del sol marcaba el día. Luna, noche sombría, destellos, estrellas fugaces, truenos en la lejanía. Silenciosamente el tiempo se diluía en bohíos tabicados y empañetados con boñiga (estiércol de vaca seca), barro y cal. Paredes sustentadas por tablas de palma, horquetas y horcones, entretejidas con fibras de maguey. Cal y arena, blanca; pañete por dentro y por fuera; embarrada con una escoba de guano; pintura en colores fuertes, tornaban en tonos pardos, tenues, color pastel; tal como la vida sin prisa. Techado de canas entretejidas en caballete de palos, pencas de coco, guano. Piso de cemento gris con su color peculiar o sencillamente tierra aplanada, barrida con escoba de ramos silvestres. Remontando su valor histórico, a su identidad Taína, Africana e influencia Europea.

Érase una vez en mi mundo de muñecas



En sepia debí haber nacido, 
en blanco y negro crecí, de 
colores pinto mis recuerdos".
Perdidos y encontrados se han quedado incontables recuerdos en mi memoria, de años simples, hojas caídas, primaveras desvanecidas, veranos en la playa, de mangos, guayabas, cajuiles y nísperos; del campo y sus cosechas. 

Recuerdos renacen al amanecer, en las montañas, en el olor a campo donde retoñan mis remembranzas de días prolongados, entre el viene y va de una hamaca, en el sillín de una bicicleta. El columpio me embrujaba cuando el viento tocaba mis mejillas. Caballitos voladores, mariposas, atrapando cocuyos en botellitas de vidrio, y grillos en funditas vacías de esquimalitos, en el recreo cuando estudiaba en la escuela Canadá, allá en el Bani de mis recuerdos.
Escarabajos (catarrones) cubría su caparazón, como si estuvieran en una competencia, con tapas de refrescos embotellados, se movían de un lado para otro, en las noches, recostada en el piso fresco de la galería de mi casa. Lápices de colores, dibujos, garabatos en mis cuadernos de la escuela. El arco iris, lloviznas, gotas finas tocaban mi tez color canela, dorada por el sol tropical; quemaba mi espalda.

Don Quijote De La Mocha

Con opulenta gallardía, porte militar, esbelto, languidezco, obstinado. Su cabeza erguida, mirada perdida hacia el sol. Sujetando al lado izquierdo de su cintura, una vaqueta de cuero, en la cual resguardaba su espada, sin filo (una mocha). Se jactaba de sus innumerables medallas tapitas de refresco martilladascuales nombraba cada una por sus  cuantiosas batallas. Un traje militar improvisado, ropa ancha aliñada, en la que encajaba su cuerpo huesudo. Marchando de un lado para otro frente a la acera de su casa. Un jinete sin caballo; al menos uno de madera rechinante y con balances (mecedora)donde la siesta sin horario, apaciguaba su interminable cabalgata; en su montura, hecha con retazos de tela. Nomenclatura de caballero real, pelo blanco y un bigote señorial. Una lanza con aspecto de escoba, resguardaba su valentía. Ladridos, perros escoltaban, su jornada en las anchas llanuras de su mente. 

UN DIA DE APRENDIZAJE (parte dos)

 parte uno... 

La verde y exuberante vegetación, emanaba sus aromas; flores, matorrales; colores alucinantes. Añorábamos la tierra seca, aunque las piernas se nos pusieran cenizas del polvo que levantábamos con nuestros acertados pasos, en calles sin pavimentar, cubiertas con cascajo o piedras de rio, no aceras; caminos vecinales. Caminitos entre una casa y otra. Trillos entre parcela y conuco, camino real. Sillas forradas con fibras de guano, piso de tierra o empañetado con cemento; paredes en madera por fuera, planchas de cartón de piedra, pleibú (plywood) dividían aposentos, cortinas de tela y encajes, livianas. Lampara de gas, velas, velones, lamparita humeadora. La puerta del frente de algunas casas, en ocasiones, siempre abierta; techo cubierto por canas de palma, desgastadas planchas de zinc; pocas casas con paredes de bloques, de concreto. Techo (plato) de cemento. Colores alegres, rustica madera, empalizadas alambradas. Distinguían cada vivienda única con sus plantas flores y arbustos. 

UN DIA DE APRENDIZAJE (parte una)

"Quien mucho vive, más recuerda. Meditando con mente fotográfica, evocando aquellas estampas eternas, crecieron conmigo, se alojaron en un rinconcito de mi alma. Me encanta volver a ellas, rescatando lo aprendido y reviviendo lo olvidado".  

De dos en dos. Emprendíamos el día en un mandato, cual voluntariamente por amor al prójimo compartiríamos con nuestros vecinos, en el campo y la ciudad. Partiendo de un lugar todos juntos recorríamos calles, vecindarios, barrios del pueblo. De Este a Oeste, de Sur a Norte. Caminando de casa en casa, en las mañanas antes del mediodía, tardes después del almuerzo; días entre semana o sábado más que domingo. Día caluroso y húmedo en medio de caminitos y parajes, cuales recorríamos desde temprano en la mañana. Comenzaba el sol de las 10:00 am a calentarnos hasta los pensamientos. De casa en casa observando nuestras vecinas haciendo sus oficios domésticos. Jovencitas sentadas en desvencijas sillas de guano, muebles de palito color azul pastel. Niñas, jovencitas,  mujeres adultas, desgranaban guandules, otra limpiaba el arroz, alguna que otra llegando del mercado, el ventorrillo o de la pulperia/colmado, con su macuto lleno. Cada una de ellas ayudando a quien estuviera cocinando, en ese día. 

LAVANDERA

La Vieja Fefa con un mal matrimonio y un hijo a rastro, una pierna tullía que le dejó el ciclón San Zenón. Andaba de puerta en puerta ofreciendo sus servicios de lavandera. Las vecinas les confiaban el lavao'. Le llevaban la ropa sucia envuelta en sábanas, las cuales ella les devolvía lavadas y planchadas.  Con los chelitos que ganaba alimentaba a su muchachito, el cual andaba como rabito detrás de ella. Entre espumas de jabón, de cuaba y su batea, entre lavadas y planchadas, tullía; con sus penas que las ahogaba, con el estruje de sus manos. Sus uñas sancochadas de tanta humedad, a que las exponía; mandaba su muchachito a la escuela. 

LA BICICLETA

                                   

Con el dulce rechinar de sus gomas ya gastadas, su timbre oxidado que más bien tosía en vez de sonar, su bombillo que alumbraba según el roce que producía el movimiento de los pedales, el sillín más duro que una tabla. Así se transportaba un campesino a su parcela, se levantaba antes que los gallos lo delataran guiándose por el lucero de la mañana y la claridad de la luna, cuando había. Se ponía sus botas de goma, agarraba su cachucha su colín al cinto y se montaba en su bicicleta, la cual en su recorrido en las horas que era mas oscura la noche, lo  acompañaba con su galopar. ¿Quién sabe cuantas cosas pasarían por su cabeza? 

Con silbidos cantaba sus canciones, oraba sus oraciones, le pedía a Dios por un buen día y que lo ayudara con su cosecha. ¿Que pensamientos mas pasarían por su cabeza? Sus quebrantos y dolores con el pasar de los años hacían mas lento su pedalear.

Pensaba: tengo que arar la tierra, ir a comprar las semillas, ir al mercado ¿A cuánto estarán los tomates? ¿Qué me conviene sembrar este año? Los tubos del regadío, el pozo y a bomba del agua, la junta de arar ¿no mejor el tractor? ¿Cuánto dinero tengo? ¿Cuántos trabajadores necesitaré? La vara de los tomates, los huacales…
Así llegaba a la parcela, listo con algunos de sus pensamientos en orden y otros vagos, entre limpiar con la mocha y la azá seguía su cabeza maquinando; en lo que pasaba el día, silbaba de nuevo sus canciones, sus décimas ¿Cuántas veces las habría repetido?  La hora nona llegaba con su ardor, tiempo para tomarse una siestecita debajo de una mata o en la enramada, en lo que bajaba lo que había comido. Su bicicleta recostada de algún palo o tronco que le diera sombra.
Volvía de nuevo a sus pensamientos -¿Quién es el jefe? ¡Si yo llego mando y también hago! Más parezco un burro de carga ¡Antes cuando era yo el trabajador me pagaban a veinte cheles el día, hoy yo pago cinco pesos y es la misma agonía!
Ya transcurrido el rato en que reposaba, se ponía su cachucha y las botas; de nuevo al recorrido por la parcela. 
 -¿Qué me falta? Esto lo hago hoy, mañana comienzo por aquí. ¿Luna nueva o luna llena? Se está entoldando el cielo, parece que caerá un buen aguacero; con razón me duelen las coyunturas. 
Mientras seguía balanceando su cuerpo entre el viene y el va de la azá, cual parece a veces se lo llevaba. Amontonaba los ramos secos, y palos que iba entresacando de la tierra, se encontraba con algunas lombrices, que al pisarlas soltaban el olor a tierra fresca, alguna culebrita pasaba desapercibida entre sus pies, algún maco salía saltando con apuro.
-Pensaba: Otro día más de faena mejor me voy temprano. Ya cuando siembre los días serán más largos. 
Se recostaba tambaleante del cansancio, sudores le recorrían su cuerpo, con olor a hombre cansado miraba a lo lejos su bicicleta.
-Sus pensamientos: Ya me voy, un chin de agua pal’ camino, déjame lavarme la cara ¡Ay ésta bicicleta si volara y me llevara más rápido a mi casa! 

De nuevo a su galope sin sol ya no silbaba de regreso, llevaba la mente y las ganas cansadas, más bien oía el rechinar de su bicicleta, que le decía:

¡Bolívar mañana será otro día!

Esmirna Rivas Tejeda © (2005) 
Dedicado  a mi Padre.



R E T R O C E S O S


En las puertas del armario caduca mi reflejo. En ese espejo empañado por tela arañas del pasado. Vuelven a mi recuerdos, días de escuela, vacaciones, días feriados. Vestidito de domingo, de charol mis zapatos, dos lazos en mi pelo mis pantaletas y sus encajes. Se diluye en mi memoria esa imagen tan mía, de mi niñez.
 
Presa en una estampa de un domingo cualquiera. Fresca tarde, mecedoras, golosinas, helados; un día ya esperado. El parque central allá en Baní, caminado en puntillas deslizándome por las columnas y peldaños, gente alrededor digerían ese ambiente, pero no como yo. Renacen en mi mente esos momentos. La glorieta sus columna y escalones.  protegían las rosas, flores, árboles y sus fragancias. Los bancos de granito y concreto, la estatua, los faroles.  rústicos ladrillos; eran una alfombra mágica de una tarde acogedora. Sonriente brisa refrescaba las risas, correteos de traviesos chiquillos se perdían entre faldas y sombrillas. La banda de música, el trombón y los platillos mataban mi curiosidad.

En un rinconcito dos jovencitos manitas sudadas, con miedo, se descubriera la premura de su amorío. Otros ya mas grandecitos “bulteros” no ocultaban sus conquistas. Ellas, tímidas boquitas pintadas coqueteaban con dulzura y seriedad, risueñas muchachitas con trajecitos de flores. Adornaban su pelo mariposas, cuando delataban sus coqueteos. Parejas y disparejos. Sombreros, esos eran únicos. Hombres altos y esbeltos, unos medio cuerpo, otros doblados por el tiempo, con galantería desvestían su pelo de su atuendo cuando damas solitarias, deambulaban en los pasillos del parque, con cada pisada apostaban esperanzas en la calzada, esperando a que un susodicho caballero les tirara piedrecitas de cortejo. Sentados, abuelitos y abuelitas vestidos con elegancia, sumergidos algunos en periódicos o en algún libro se perdían. Mirando de reojo a los patrones del domingo, criticaban con apuro, sus miradas entre letras y peatones eran su tertulia. La algarabía de una tarde de un domingo en el parque.

Tiempos pasados, color sepia de mis recuerdos. Como olvidar la ternura de ese ayer preso en la distancia. Ese ayer que solo ha sido mío. Yo sé, como refresco ese cuento de hadas y ese manto de momentos en mi mente; como todavía envuelven mi vida, mis días, mis remembranzas. Ese es mi tesoro, atrapado en una burbuja de esperanzas, la simplicidad de la vida, días largos, noches eternas, día de quehaceres, de trabajo, de escuela. Noches de serenata, noche. Familia reunida. Porqué no volver a esos tiempos porque dejarlos en el olvido? Si esos simples sucesos marcaron nuestra vida de valores, amor, educación , disciplina provista por nuestros progenitores. Ardua faena. Vocación, personas dedicaban su vida, a lo que apasionaba su espíritu, maestros, pastores, bohemios, declamadores, poetas, música llenaban los bolsillos del alma.

Cadenciosas caderas de las mulatas, décimas de los campesinos abonaban el conuco de ilusiones. En cualquier bohío entre el techo de cana y tablas de palmas de sus paredes, se escondía una tinaja esperando saciar la sed, un colador de tela derretía en sus fibras el sabor del campo, su aroma revestía la naturaleza de ese fruto tan preciado y deleitado; desde la mas simple hasta la mas alta en edad y nomenclatura.
Cacao, tabaco, plátanos, yuca…. Cosechas de hombres cansados, ellos han sido los verdaderos artistas de la historia y siempre lo serán, los campesinos. Muchachitos maroteando. Campesinas, lavanderas en el río .Cocineras de un fogón de leña, ahumaban sus sueños entre sabores y tradiciones culinarias que hoy día son la identidad de nuestra gastronomía. Analfabetas sabían mas que cualquier sabio, del estado del tiempo, las estrellas, la luna y sus misterios.

Cortesia Otto Piron PhotographyRituales, deidades, danzas, baile de palo y cofradias, preservan esa herencia imborrable, de la madre tierra. Santos e Iglesias. Areitos y macutos danzan ubicándose junto al casabe en lo que fuera una parte de nuestra genética, supuestamente desaparecida. La ciguapa y los puercos cimarrones, todavía deambulan monte adentro, esperanzados de que nadie los eche en el olvido junto con el bacá. Caña de azúcar, bueyes, braceros, peones. Árganas repletas y un burro derrengao', cargando carbón mas todo lo que sus patas hambrientas aguantaran. Buenaventura, abundancia, pobreza siempre han existido. Charlatanería y política sinvergüenza de caudillos, hechos a fuerza de crímenes y desfalcos, no por dignidad y honor ganado con sacrificios de vidas y sangre de valientes en batallas y conquistas. Educación, salud, servicios sociales. ¿Quién? ¿Cual¿Donde existe la solución? Si ese mismo pasado de días simples todavía alberga en el presente la desfachatez de lideres que solo se preocupan por el pueblo cuando esta cerca “la hora del none” hablando caballá, prometiendo "conuquitos en el cielo"... ¿Quien ocupará la silla caliente? 

Como reconstruimos el presente, como le damos alas al futuro que se sienta seguro de si mismo? Volviendo al pasado para aprender de lo simple y sacrificado del estilo de vida de ese entonces, donde se digería el tiempo. Vivimos en el presente olvidando ese pasado nuestro, donde comenzó a instituirse nuestra vida e identidad ó ¿Nos quedamos aquí en el futuro? Ese cual crees lejano, esta aquí tan pronto cierre con punto final este escrito.

Esmirna Rivas Tejeda © 2010

               "En sepia debí haber nacido, en blanco y negro crecí, de colores pinto mis recuerdos"©2005

  

CAMPESINA MUJER



CAMPESINA MUJER

cortesía: Pedro Genaro Rodriguez
 
Bájale la mecha a la lámpara,
envuélvete en la magia del mosquitero
deja a la luz tenue y al rocío de la noche
apoderarse de tu cansancio.

Duerme mujer, descansa
recuesta tu cabeza en este inmenso silencio  
disfruta la sinfonía de los grillos
que viene y va con la brisa tenue
airecito frío, se cuela por las rendijas de tu bohío
la claridad de la luna e inquietos cocuyos
iluminan los trillos y los potreros.

Descansa mujer
bájale la mecha a la lámpara,
que no inquieten
las llamas del fuego de tu fogón, tu sueño.
Deja que las cenizas se enfríen
se apague el tizón
que los calderos apacigüen
al revoltoso pilón.

¡Descansa Mujer!
Baja un poquito más la mecha de tu lámpara,
despacito para que el olor a gas
no merme tus narices
y el tufo de la bacinilla
no despierte tus realidades.

Descansa Mujer
bájale otra vez la mecha a tu lámpara,
piérdete en el encanto de los lirios
y el olor de las azucenas
deja que el romero y las gardenias
colmen de aromas tu descanso
que el agua cristalina del charco
y la fresca de tu tinaja
enjuaguen las penas de amor
que todavía, tu mosquitero atrapa.

Descansa mujer
duerme mujer del campo,
descansa campesina olvidada
tú, la que baja la mecha de la lámpara
cuando todos ya se han ido a dormir.
La que enciende el primer tizón del día
para que el aroma del café denuncie
antes que salga el sol, otro día de trajín.

Bájale mujer la mecha a tu lámpara
Piérdete en tus sueños, en tus anhelos
deja que las piedras del río laven
tu conciencia
esa que dista mucho de malicia
porque tu alma cálida como la brisa
es ternura, es paciencia, es espera…

¡Descansa Mujer!
¡Duerman campesinas de otras tierras!
Duerme campesina de mi tierra,
deja reverdecer las nuevas tradiciones
que con tu afán y sin saber, muchas veces creas
empapando tu prole de simples costumbres y esperanzas.

Baja despacito la mecha de tu lámpara…
campesina Mujer.

Esmirna Rivas Tejeda ©2010

SUEÑOS DE BOTIJUELA

El Cibao, lugar de fantásticas historias esfumadas en el polvo del olvido. Fábulas, presas en el tiempo, aún viven monte adentro. En las lomas y los trillos, en el camino real, en las aguas cristalinas, en el humo de un cachimbo, en el jamaqueo de una mecedora, en el frío de los amaneceres, en el sabor de yuca frita y el aroma del café.

Cuentos, donde el viento indiscreto prestaba sus oídos. Murmullos se escuchan, voces en el vaivén de los árboles y arbustos, cuales decoran el reverdeciente campo con su esplendor y colorido. Han sido testigos de cada uno de sus personajes, muchos ya fallecidos, algunos aún ensalzan en sus labios, la dulzura de esos días.


Recorriendo caminos ya andados, algunas personas rebuscan en esos recuerdos, encontrar una botijuela de sueños. Esa que en su presente resolverá sus problemas económicos y les dará vida, a tantas historias enterradas en el campo. Cuantos habrán vuelto en busca de ellas? Unos cuantos solo supieron de labios el misterio y las riquezas que guardaban. Quién sabe? Un simple campesino no tenia monedas para sostenerse, hacendados o comerciantes, algún día enterraron cuartos de real, motas y centavos, papeletas, pepitas de oro, reales, manuscritos y quien sabe cuantos artículos mas de valor.


Botijuelas, quedaron olvidadas en algún lugar de un conuco, en el piso de un bohío, amarradas en un cofre en el río, en la raíz de una ceiba o una simple tinaja de barro, de seguro, ya carcomidas por el tiempo y la humedad de la tierra.


Fuese un mito, o una creencia popular, escuché varias veces mencionar, cuentos y dichos referente a las botijuelas. Siempre con la intriga si serian ciertas tantas historias. Habrán existido? 


Mis abuelos paternos criados Cibao adentro, familias de San Francisco de Macorís y La Vega, allá por la presa de Taveras en un campo llamado Jagua Gorda, en “La Cotorrita” para no ir mas lejos, creo que ni electricidad hay en este día; en ese hoyo nació y creció mi Papá. Campesino agricultor, estudiado hasta el tercer grado de primaria, criado en la pobreza y la realidad que arropaba en ese entonces, una nación en crecimiento y desarrollo.


Después de unas décadas de haber salido del hoyo, y haber viajado a Nueva York, al no tener en sus manos riquezas, le entró una curiosidad por encontrar en su campo alguna olvidada botijuela, y recuperar tantos años de trabajo. Se aventuró con un detector de metales, su rastro lo acompañaba un vecino del barrio, los dos esperanzados de repartirse el dichoso botín.


Semanas, meses, viajes en autobús para La Vega, metidos monte adentro, con botas de goma, hartándose de yuca, plátanos, café, y cualquier comida de las que humildemente compartían con ellos, algunos familiares o amigos de su niñez. Picadas de mosquitos, alumbrando sus noches con una lamparita de gas, levantándose con el humo del fogón y el canto de los gallos; repetíase en las lomas que circundan esos linderos.


No se daba por vencido, obstinado y seguro que en algún rinconcito de su campo, por ahí por donde una vez le salió el diablo, encontraría en sus memorias, donde estaban situados algunos bohíos y fincas de pudientes terratenientes.
Que película! Estos dos aventureros, parecían agrimensores o ingenieros? Quien sabe cuanta burla tendrían en el pueblo con su llegada y estadía, si ellos los que se habían quedado monte adentro, todavía en la pobreza vivían.

Esmirna Rivas Tejeda ©2010

*Bolívar Antonio Rivas Viñas
(sobreviviendo desde el 1939)
Foto:Tinaja en Matanzas, Baní (2005)

LAS CANAS DE UNA HAITIANA



LAS CANAS DE UNA HAITIANA

Sus pies descalzos como la noche
Su cabeza blanca como la luna
Bailaba, bailaba...
Con los retumbes de los palos y los tambores
Alrededor de la hoguera encendida
Su falda larga abanicaba las llamaradas rojizas
Se había acabado la zafra
Y en su batey había fiesta.

Todos celebraban se libertad “de cierta manera”.

Su piel oscura como las penumbras
Se enrojecía con el rojo de las llamas,
Bailaba, bailaba...
Su cadencia, su danza
Un cerco de gente a su alrededor
La miraban y ella gozaba tanta atención
Sin ellos saber que con su baile
Se perdía en sus recuerdos
Sus recuentos, sus vivencias.

Nadie comprendía como ella
Perdiéndose en el humo de la fogata
Sus pesadumbres, sus tristezas.

¡Nadie acumula canas por gusto!

Cada hebra blanca de su pelo era una huella.

Una huella , de años transcurridos en aquel batey
En aquel ingenio, en aquel barrancón
Que había sido su refugio.

Su refugio a su dolor de madre
Sus cinco hijos,
su marido los dejo abandonados
Cuando cruzó la frontera.

Pasos que al tiempo su marido seguiría
Trabajando de peón en el batey.

Años acumulados de faena.
De danzas, de ritos
De acoso, de tribulaciones
¡Cabecitas blancas de experiencias, de gozos, de cargas!

Canas de respeto,
Canas de melao, de caña, de sudor
De bueyes, de carretas, de machetes, de candela.

Canas de guarapo, y vagazo
Canas de Ron, de triculí, de cleren
Canas de Tufey, de Liquen, de Calalú
Canas de Pilón, de Fogón
De Chenchen, de Chacá,
Canas de Tontonmacú, de calié
Canas de latigazos
Canas de una tierra despojada, denigrada.

Canas de una vida que comenzó su historia
Con un bracero traído de su madre tierra
De su África,
A una isla taina “dizque conquistada por unos”
Periodos transcurridos entre batallas y traslados
Por una frontera,
Siglos de sembrar caña de azúcar.

Canas...
Para endulzarle el alma a su colono.
Sin endulzarle la existencia de sus braceros.

Esmirna Rivas Tejeda© 2005

ME SACASTE DEL CUESCO



ME SACASTE DEL CUESCO



Hoy solo puedo amarte 
con el lado izquierdo de mi cuerpo.


Y regalarte un chín de amor, 
una botijuela de sueños 
un jigüero de esperanzas,
un macuto de ilusiones 
y una batea de andanzas. 
 


¿Mi lado derecho?

¡Derrengao,arrastrando una yagua
para amarnos envueltos en ella!



Esmirna Rivas Tejeda© 2009


 

VIENEN CON EL SOL


I
Vienen con el sol
Con sus pies descalzos agrietados
por las inclemencias del tiempo.
Madre tierra que en tus surcos tejes la historia del mundo,
con dolores de parto y odiseas de fugitivos emigrantes
dan luz a un nuevo camino…. a un nuevo destino;
cruzando mares, montañas, valles, desiertos...
guiándose por una brújula de esperanzas
llenándose el alma de ausencia
melancolía y nostalgias.

A rastras con sus banderas y la historia
que pesa como un yunque de batallas
en sus hombros y sus espaldas,
llegan a un idioma, a muchas lenguas
al incesante ocaso de la lejanía.

 II
Tú…emigrante o nativo
muchos pisaron estas tierras antes de tí,
muchos han dejado sus huellas, su sangre, sus calaveras
sus fuerzas, su juventud, su legado…
ese que aún guardas en tú idioma, en tus costumbres
tus tradiciones que aún te mantienen apegado,
en la distancia…. a tu querido terruño .
 
III
No desfallezcas!
La tierra prometida es cualquier país del mundo
allí donde has forjado el porvenir
de tú familia y los tuyos.
Aquí donde el sudor de tú frente
ha llenado tus bolsillos del alma,
aquí es… pescador de sueños
donde la libertad monetaria
te ha enseñado a ser libre y esclavo a la vez,
del sistema que ya encontraste establecido
pero aún así …. tú voz cuenta
aunque a veces sientas ahogarte en el silencio.

Eres libre….como ciudadano de un planeta
que es el mismo bajo el sol,
ese que ha trazado con su luz
travesías de tantos como tú,
aventuras de tantos como yo.

Rayos de luz para los que todavía faltan
 rayos de amor iluminen los caminos
de quienes vienen con el sol.

Esmirna Rivas Tejeda ©2010

 *Presentado en CALACA Cultural Center "Footprints - SB1070" un documental multimedia del poder de la voz, la historia, la libertad y las luchas de una comunidad/2010  http://www.calaca.org/calacaevents.htm 

*Presentado en el : 
II Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos 

Tributo a: Rolando Hinojosa
Noviembre 19, 2010 
www.peregrinosysusletras.com


MI BRÚJULA
















Una implosión de sentimientos encontrados
Un macuto lleno de recuerdos y culpas
Así me marché de mi tierra.
Llena de nuevas ilusiones y esperanzas,
Llena de nuevas aspiraciones,
Primero monetarias la razón por la que dejaba mi patria.

Mi patria, llena de historia, tradiciones y de cultura viva y latente,
De gente buena, hacendosa que como yo la habíamos 
desertado por penurias, sueños que nunca serian una realidad
Mi macuto lo abandoné en el mar, lleno de dudas y tristezas. 

Me revestí con envestidura de guerrera con mi misión en mente.
Me envolví en la rutina, en el viene y va de los trenes,
Del invierno, del verano pegajoso.

Me envolví en lenguas de diversas culturas,
De disímiles teces que como yo veníamos a lo mismo,
Escapando de realidades financieras,
De hambre, de plagas, muchedumbre como yo forasteras.

Forasteras en nuevas aguas, nuevas tierras,
Llena de brazos que estrechan los brazos trabajadores,
Con sus propias tradiciones, 
historia, una patria que haríamos nuestra “por necesidad”
Por aprender a amarla, por las oportunidades
De vida que nos brindaba

Forasteros como yo, nos olvidamos, sumidos en lo cotidiano,
De lo poquito que teníamos, de lo poquito que cargábamos.
Forasteros nos olvidamos de lo bello de la vida,
De que a pesar de miserias humanas
Somos forasteros hasta con nosotros mismos
Cuando dejamos atrás la brújula que nos guía
En los senderos de nuestro universo interno.

Esmirna Rivas Tejeda© 2006

Presentado en el :
II Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos 
Homenaje a Maria Amparo Escandó
Noviembre 20, 2009
Gracias Maestro David Muñoz
Peregrinos y Sus Letras

Gracias Maestro Leo Cervantes


SUEÑO QUISQUEYANO


Conciliando el sueño dando vueltas en mi cama
insomnio, me angustia con quejidos de mi madre tierra.
Hoy quiero soñar con mi Quisqueya querida
rica en sus campos y valles
en las montañas azules que veo en la lejanía
llenas de café, cacao, tabaco, plátanos y yuca
donde la lluvia que siempre viene
no me lleve mis plantíos
donde se respete el curso de los ríos
donde la Ceiba y la Caoba florezcan sin apuros 
 y el ébano resista la mano que arruina su corteza.

Una Quisqueya alegre bailando un perico ripiao
rodeando los bohíos de música
que llene el espíritu de los campesinos
quienes llegan con macutos llenos de frutos de su sudor
higüeros llenos de agua cristalina y bidones de leche.

Hoy quiero una Quisqueya donde todos seamos iguales
donde el trabajo humilde y honrado cuente como un logro
una Quisqueya limpia en sus calles y barrios
una Quisqueya rica en una familia unida.

Una Quisqueya orgullosa de ser comienzo de una historia!

Hoy quiero una Quisqueya donde la mujer valga
donde no se lastimen las orquídeas de su alma
donde niños jueguen en las calles sin ruidosos motoristas
donde un teléfono no valga más que una vida.

Una Quisqueya libre de sustancias que malogran los capullos
los retoños de la patria, los ciudadanos sin escuela.

Una Quisqueya llena de luz no a oscuras
una Quisqueya organizada, con compromiso social
una Quisqueya sin demagogias, ni promesas partidistas
una Quisqueya donde la responsabilidad cívica
la valore el ciudadano, donde construya su vida pensando en el futuro.

Una Quisqueya libre, progresista, sin quejas.
Con sueños!

¿Que más quiero para mi Quisqueya?

Llena de gente buena y hospitalaria
donde una sonrisa cuenta más que mil palabras
donde aunque seamos pobres somos ricos en humor
somos ricos en canciones
ricos en pinceles que pintan nuestras estampas
de la naturaleza y su esplendor.

Donde pinceladas, llenan las canastas de las marchantas
los bueyes arreando nuestra caña sollozan en los bateyes
donde un rostro no se necesita para pintar la mujer dominicana
porque somos todas una misma casta.
Mujeres hacendosas, luchadoras
participes en el rumbo de la historia
conservando tradiciones con ternezas.

Ciudadanos de una isla que es la misma bajo el sol!

Este sueño seguirá siendo una brisa cálida para mi alma
seguiré pidiendo con clamor al creador.

Lo mejor para mi Quisqueya dormida!

Esmirna Rivas Tejeda ©2007

*Presentado en el: 
VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos
Tributo a Stella Pope Duarte 
Peregrinos y Sus Letras
Gracias Maestro!
David Muñoz
Noviembre 22, 2013

CHUCHO Y BASURITA

 Cortesia: Pedro Genaro Rodriguez

Carita de chele majao y carita de mango banilejo

Dos viralatas muchachitos, descalzos pensamientos

Hambrienta estatura, lánguidas canillitas

Despojadas hebras sin brillo, tenue mirada, matiz desteñida

Barriguitas aventadas de parásitos

Camita de periódicos añejos, dos bidones, trapos despojados

Un rinconcito de un zaguán, los guarecía de las lluvias

Mosquitos indecentes, sabandijas, ratones convidados

Migajas no sobraban, no había claridad, ojos hambrientos de luz

Almas despojadas por el abandono humano

Huerfanitos, harapientos rostros

Velones, muertos de hambre, con carita de bondad

Muchachitos, niños, sin hogar, sin techo, sin cama...

Ojitos tiernos, falta de sonrisas de aprobación; muecas de disciplina

Falta de trapos de colores, juguetitos, maraquitas, chichiguas y patinetas

Pantaloncitos de retazos, chancletitas de goma

Nacidos de la apatía social

Retoños de consecuencias.

Si los ves por las calles deambulando su verdad,

Dales una sonrisa,

Regálales un pedazo de pan.

Esmirna Rivas Tejeda©2009


Imagen Cortesía de: www.pedrogenaro.com 

ALEGORÍAS

 Mujeres Dominicanas
En la repisa de madera, reposan varias fotos viejas, sus marcos embellecen la esencia de quienes en vida adornaron la tierra con su presencia. Personas, forjaron la existencia de otros seres, en quienes dejaron sembradas semillas de esperanza, fé, buena voluntad, tradiciones y costumbres.
A ellos, se les esfumó la vida, buscando una mejor vida, esa que algunos de nosotros dejamos para después, para mañana, o cuando contemos con el valioso tiempo y las riquezas que nos proporcionen el ‘modus vivendi’ cual siempre hemos soñado.
Evocaciones en ese retablo, recuerdos plasmados en esas imágenes, que son parte de mí pasado, de un ayer sosegado, colmado de muchas travesías físicas y emocionales, las cuales han hecho de mi quien soy hoy en día.
Me veo presente en esos retratos, se han quedado incrustados en mi memoria, reminiscencias vuelven por sí solas en blanco y negro, tan pronto comienzo a recordar las personas y atributos que adornan cada una de ellas, se tornan en colores vibrantes. Huelen a vida!
Reviven engalanados de nostalgias, regocijan mí alma, el sonido del mar, el olor de la playa, el cabalgar del río, los incesantes aguaceros, días soleados de fresca brisa. Los humildes y coloridos bohíos donde el aroma del café, el tabaco y olor a leña del fogón, adornado por las deliciosas comidas con sabor a campo, conducirían mis pasos en este camino de aprendizaje constante, preservando mis memorias y
simplicidad de la vida pasada, el disfrute de la naturaleza, la belleza de la vida campesina.
Aprecio al legado de tantas generaciones de mí familia forjadas por sacrificios, bendiciones y trabajo arduo formaron mí dechado. Una y tantas historias que es imperante conservar, por ellos, por las generaciones de hoy, por los niños del mañana, quienes algún día rebuscarán en su pasado al igual que yo; en las huellas del tiempo, el camino de aprendizaje y re-encuentro consigo mismos.

Esmirna Rivas Tejeda ©2010

  
Presentado en el : 
IV Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos 
Tributo a Luis Valdez
Viernes18 de noviembre del 2011 
www.peregrinosysusletras.com 

SIN SEMBLANTE MUÑECAS SIN CARA


 
 Esmirna's Art



Sin Semblante..."muñecas sin cara"

Sin semblante, muñecas sin cara, sin rostro o limé
como quiera que se llamen
tienen un significado especial en la Cultura Dominicana.

Representan la mezcla de linajes y herencias étnicas
las que identifican a cada uno de los retoños
que las han elaborado con su arte de alfareros.
Atrapando con la fundición de sus manos
el barro, colores,pinceles, y sus coloridos vestidos
al que las observa detenidamente.

Inocuamente apresan con su sonrisa, su mirada, sin perfil.

Sus miradas buscando identificación
¿quien soy? ¿De donde vengo? ¿Como llegue aquí?

Estirpe miscelánea.
Taina, europea y africana...

Raza mestiza “eso soy”

Me reflejo en las caras del que me observa
me miro en sus sonrisas, sus ojos, sus arrugas.

Pieles de tierra ardiente de esperanzas y de justicia.
De sangre, de conquista
De una raza desaparecida
Otra raza renacida...


 
Eso soy : "una muñeca sin cara”

¡Mírame!

Esmirna Rivas Tejeda 2006©


*Julio 20, 2012 Poema traducido será presentado
 por tercer año consecutivo en :
 New York Institute of Technology www.nyit.edu Panel Sobre Identidad
Gracias: Margarita Suero-Duran, Ed.D.
Senior Program Manager of Student Support Services
OSYD - New York City Deparment of Education

 Faceless..."dolls without a face”*
Esmirna Rivas Tejeda
(English translation by Margarita Suero-Duran, Ed.D.)

Faceless –dolls without a face, visageless, or limé…

whatever name we use

They are a cherished treasure in Dominican Culture.

Symbolizing the blended lineage and ethnic heritage

of each offspring

Whose talented artistry has crafted them.

Fusing hands,

tinted clay, brushstrokes, and colorful dresses,

mesmerize the fascinated spectator.

Innocuously captivating with a concealed smile and gaze

Their reflection in search of an identity:

Who am I? Where am I from? Why am I here?

Hetereogeneous ancestry.

Taina, European and African...

A mestized race “That is who I am”...

I epitomize the reflection of my spectators,

I see myself in their smiles, their eyes, their wrinkles.

Skin from lands of ardent dreams and justice.

Of blood, of conquest,

Of a vanished race...

Another race reborn...


“That is who I am: Faceless”

Look at me!..


*Presentado en el  Programa para la sesión del Enero/07/2010 CDLE - Club del Libro en Español, Phoenix, Arizona.Gracias Rosita Kovin!