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"To Share the Love for the Culture, the Food, the Colorful People, and the History of the Beautiful Quisqueya".
EN UN CONVITE
Casabe, Cacao y Café
Éramos pobres, fuimos pobres, crecimos como pobres, trabajábamos como pobres. Nos acostábamos como pobres, despertábamos como pobres. ¿Somos pobres? En el presente del ayer futuro, generaciones del hoy surcaron para sí su propio escape, para, de esa forma, salir adelante y no quedarse literalmente estancadas en su realidad. A pesar de todo, aunque con pocas posibilidades, han sobresalido no siguiendo las pautas de "grietas generacionales" y escasez en muchos aspectos, las cuales frustraron posibilidades o mejoramiento de sus coetáneos; en su tiempo.
Esmirna Rivas Tejeda© 2024
continua ...
Esmirna Rivas Tejeda© 2025
Re-encuentros en un cofre
Érase una vez en mi mundo de muñecas
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En sepia debí haber nacido, en blanco y negro crecí, de colores pinto mis recuerdos". |
Don Quijote De La Mocha
CARACTERISTICAS DE LA COCINA TRADICIONAL
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| Campesina Cocinera Dominicana |
Es indiscutible la influencia que tienen los alimentos en nuestras vidas. Desde pequeños nos hemos acostumbrado a los aromas característicos de cada comida única y especial. Sensaciones, recuerdos entretejidos entre nuestro cerebro y paladar. Evocan memorias, sentimientos entrelazados en nuestra identidad; cuando degustamos un platillo simple o muy elaborado con esmero, pasión y amor por quien los cocina. No solamente satisfacen nuestro apetito físico, sino también sacian nuestros recuerdos, en lo más recóndito del alma. Todo este proceso conlleva preparar paso a paso, rebuscando hierbas, especias, colores, texturas, olores y sabores incorporados en un platillo; tal como pondría un artista su obra de arte en un lienzo.
UN DIA DE APRENDIZAJE (parte dos)
UN DIA DE APRENDIZAJE (parte una)
CARATERISTICAS DE LA COCINA TRADICIONAL
LAVANDERA
La Vieja Fefa con un mal matrimonio y un hijo a rastro, una pierna tullía que le dejó el ciclón San Zenón. Andaba de puerta en puerta ofreciendo sus servicios de lavandera. Las vecinas les confiaban el lavao'. Le llevaban la ropa sucia envuelta en sábanas, las cuales ella les devolvía lavadas y planchadas. Con los chelitos que ganaba alimentaba a su muchachito, el cual andaba como rabito detrás de ella. Entre espumas de jabón, de cuaba y su batea, entre lavadas y planchadas, tullía; con sus penas que las ahogaba, con el estruje de sus manos. Sus uñas sancochadas de tanta humedad, a que las exponía; mandaba su muchachito a la escuela.
LA BICICLETA
Con silbidos cantaba sus canciones, oraba sus oraciones, le pedía a Dios por un buen día y que lo ayudara con su cosecha. ¿Que pensamientos mas pasarían por su cabeza? Sus quebrantos y dolores con el pasar de los años hacían mas lento su pedalear.
De nuevo a su galope sin sol ya no silbaba de regreso, llevaba la mente y las ganas cansadas, más bien oía el rechinar de su bicicleta, que le decía:
¡Bolívar mañana será otro día!
HABICHUELAS CON DULCE
R E T R O C E S O S
En las puertas del armario caduca mi reflejo.
En ese espejo empañado por tela arañas del pasado. Vuelven a mi
recuerdos, días de escuela, vacaciones, días feriados. Vestidito de
domingo, de charol mis zapatos, dos lazos en mi pelo mis pantaletas y
sus encajes. Se diluye en mi memoria esa imagen tan mía, de mi niñez.Presa en una estampa de un domingo cualquiera. Fresca tarde, mecedoras, golosinas, helados; un día ya esperado. El parque central allá en Baní, caminado en puntillas deslizándome por las columnas y peldaños, gente alrededor digerían ese ambiente, pero no como yo. Renacen en mi mente esos momentos. La glorieta sus columna y escalones. protegían las rosas, flores, árboles y sus fragancias. Los bancos de granito y concreto, la estatua, los faroles. rústicos ladrillos; eran una alfombra mágica de una tarde acogedora. Sonriente brisa refrescaba las risas, correteos de traviesos chiquillos se perdían entre faldas y sombrillas. La banda de música, el trombón y los platillos mataban mi curiosidad.
En un rinconcito dos jovencitos manitas sudadas, con miedo, se descubriera la premura de su amorío. Otros ya mas grandecitos “bulteros” no ocultaban sus conquistas. Ellas, tímidas boquitas pintadas coqueteaban con dulzura y seriedad, risueñas muchachitas con trajecitos de flores. Adornaban su pelo mariposas, cuando delataban sus coqueteos. Parejas y disparejos. Sombreros, esos eran únicos. Hombres altos y esbeltos, unos medio cuerpo, otros doblados por el tiempo, con galantería desvestían su pelo de su atuendo cuando damas solitarias, deambulaban en los pasillos del parque, con cada pisada apostaban esperanzas en la calzada, esperando a que un susodicho caballero les tirara piedrecitas de cortejo. Sentados, abuelitos y abuelitas vestidos con elegancia, sumergidos algunos en periódicos o en algún libro se perdían. Mirando de reojo a los patrones del domingo, criticaban con apuro, sus miradas entre letras y peatones eran su tertulia. La algarabía de una tarde de un domingo en el parque.
Cadenciosas caderas de las mulatas, décimas de los campesinos abonaban el conuco de ilusiones. En cualquier bohío entre el techo de cana y tablas de palmas de sus paredes, se escondía una tinaja esperando saciar la sed, un colador de tela derretía en sus fibras el sabor del campo, su aroma revestía la naturaleza de ese fruto tan preciado y deleitado; desde la mas simple hasta la mas alta en edad y nomenclatura.
Cacao, tabaco, plátanos, yuca…. Cosechas de hombres cansados, ellos han sido los verdaderos artistas de la historia y siempre lo serán, los campesinos. Muchachitos maroteando. Campesinas, lavanderas en el río .Cocineras de un fogón de leña, ahumaban sus sueños entre sabores y tradiciones culinarias que hoy día son la identidad de nuestra gastronomía. Analfabetas sabían mas que cualquier sabio, del estado del tiempo, las estrellas, la luna y sus misterios.
Rituales,
deidades, danzas, baile de palo y cofradias, preservan esa herencia
imborrable, de la madre tierra. Santos e Iglesias. Areitos y macutos
danzan ubicándose junto al casabe en lo que fuera una parte de nuestra
genética, supuestamente desaparecida. La ciguapa y los puercos
cimarrones, todavía deambulan monte adentro, esperanzados de que nadie
los eche en el olvido junto con el bacá. Caña de azúcar, bueyes,
braceros, peones. Árganas repletas y un burro derrengao', cargando carbón
mas todo lo que sus patas hambrientas aguantaran. Buenaventura,
abundancia, pobreza siempre han existido. Charlatanería y política
sinvergüenza de caudillos, hechos a fuerza de crímenes y desfalcos, no
por dignidad y honor ganado con sacrificios de vidas y sangre de
valientes en batallas y conquistas. Educación, salud, servicios
sociales. ¿Quién? ¿Cual? ¿Donde existe la solución? Si ese mismo pasado
de días simples todavía alberga en el presente la desfachatez de lideres
que solo se preocupan por el pueblo cuando esta cerca “la hora del
none” hablando caballá, prometiendo "conuquitos en el cielo"... ¿Quien
ocupará la silla caliente? Esmirna Rivas Tejeda © 2010
"En sepia debí haber nacido, en blanco y negro crecí, de colores pinto mis recuerdos"©2005
CAMPESINA MUJER
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| cortesía: Pedro Genaro Rodriguez |
SUEÑOS DE BOTIJUELA
El Cibao, lugar de fantásticas historias esfumadas en el polvo del
olvido. Fábulas, presas en el tiempo, aún viven monte adentro. En las
lomas y los trillos, en el camino real, en las aguas cristalinas, en el
humo de un cachimbo, en el jamaqueo de una mecedora, en el frío de los
amaneceres, en el sabor de yuca frita y el aroma del café.Cuentos, donde el viento indiscreto prestaba sus oídos. Murmullos se escuchan, voces en el vaivén de los árboles y arbustos, cuales decoran el reverdeciente campo con su esplendor y colorido. Han sido testigos de cada uno de sus personajes, muchos ya fallecidos, algunos aún ensalzan en sus labios, la dulzura de esos días.
Recorriendo caminos ya andados, algunas personas rebuscan en esos recuerdos, encontrar una botijuela de sueños. Esa que en su presente resolverá sus problemas económicos y les dará vida, a tantas historias enterradas en el campo. Cuantos habrán vuelto en busca de ellas? Unos cuantos solo supieron de labios el misterio y las riquezas que guardaban. Quién sabe? Un simple campesino no tenia monedas para sostenerse, hacendados o comerciantes, algún día enterraron cuartos de real, motas y centavos, papeletas, pepitas de oro, reales, manuscritos y quien sabe cuantos artículos mas de valor.
Botijuelas, quedaron olvidadas en algún lugar de un conuco, en el piso de un bohío, amarradas en un cofre en el río, en la raíz de una ceiba o una simple tinaja de barro, de seguro, ya carcomidas por el tiempo y la humedad de la tierra.
Fuese un mito, o una creencia popular, escuché varias veces mencionar, cuentos y dichos referente a las botijuelas. Siempre con la intriga si serian ciertas tantas historias. Habrán existido?
Mis abuelos paternos criados Cibao adentro, familias de San Francisco de Macorís y La Vega, allá por la presa de Taveras en un campo llamado Jagua Gorda, en “La Cotorrita” para no ir mas lejos, creo que ni electricidad hay en este día; en ese hoyo nació y creció mi Papá. Campesino agricultor, estudiado hasta el tercer grado de primaria, criado en la pobreza y la realidad que arropaba en ese entonces, una nación en crecimiento y desarrollo.
Después de unas décadas de haber salido del hoyo, y haber viajado a Nueva York, al no tener en sus manos riquezas, le entró una curiosidad por encontrar en su campo alguna olvidada botijuela, y recuperar tantos años de trabajo. Se aventuró con un detector de metales, su rastro lo acompañaba un vecino del barrio, los dos esperanzados de repartirse el dichoso botín.
Semanas, meses, viajes en autobús para La Vega, metidos monte adentro, con botas de goma, hartándose de yuca, plátanos, café, y cualquier comida de las que humildemente compartían con ellos, algunos familiares o amigos de su niñez. Picadas de mosquitos, alumbrando sus noches con una lamparita de gas, levantándose con el humo del fogón y el canto de los gallos; repetíase en las lomas que circundan esos linderos.
No se daba por vencido, obstinado y seguro que en algún rinconcito de su campo, por ahí por donde una vez le salió el diablo, encontraría en sus memorias, donde estaban situados algunos bohíos y fincas de pudientes terratenientes.
Que película! Estos dos aventureros, parecían agrimensores o ingenieros? Quien sabe cuanta burla tendrían en el pueblo con su llegada y estadía, si ellos los que se habían quedado monte adentro, todavía en la pobreza vivían.
Esmirna Rivas Tejeda ©2010
*Bolívar Antonio Rivas Viñas
(sobreviviendo desde el 1939)
LAS CANAS DE UNA HAITIANA
Sus pies descalzos como la noche
Su cabeza blanca como la luna
Bailaba, bailaba...
Con los retumbes de los palos y los tambores
Alrededor de la hoguera encendida
Su falda larga abanicaba las llamaradas rojizas
Se había acabado la zafra
Y en su batey había fiesta.
Todos celebraban se libertad “de cierta manera”.
Su piel oscura como las penumbras
Se enrojecía con el rojo de las llamas,
Bailaba, bailaba...
Su cadencia, su danza
Un cerco de gente a su alrededor
La miraban y ella gozaba tanta atención
Sin ellos saber que con su baile
Se perdía en sus recuerdos
Sus recuentos, sus vivencias.
Nadie comprendía como ella
Perdiéndose en el humo de la fogata
Sus pesadumbres, sus tristezas.
¡Nadie acumula canas por gusto!
Cada hebra blanca de su pelo era una huella.
Una huella , de años transcurridos en aquel batey
En aquel ingenio, en aquel barrancón
Que había sido su refugio.
Su refugio a su dolor de madre
Sus cinco hijos,
su marido los dejo abandonados
Cuando cruzó la frontera.
Pasos que al tiempo su marido seguiría
Trabajando de peón en el batey.
Años acumulados de faena.
De danzas, de ritos
De acoso, de tribulaciones
¡Cabecitas blancas de experiencias, de gozos, de cargas!
Canas de respeto,
Canas de melao, de caña, de sudor
De bueyes, de carretas, de machetes, de candela.
Canas de guarapo, y vagazo
Canas de Ron, de triculí, de cleren
Canas de Tufey, de Liquen, de Calalú
Canas de Pilón, de Fogón
De Chenchen, de Chacá,
Canas de Tontonmacú, de calié
Canas de latigazos
Canas de una tierra despojada, denigrada.
Canas de una vida que comenzó su historia
Con un bracero traído de su madre tierra
De su África,
A una isla taina “dizque conquistada por unos”
Periodos transcurridos entre batallas y traslados
Por una frontera,
Siglos de sembrar caña de azúcar.
Canas...
Para endulzarle el alma a su colono.
Sin endulzarle la existencia de sus braceros.
Esmirna Rivas Tejeda© 2005
ME SACASTE DEL CUESCO
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ME SACASTE DEL CUESCO
VIENEN CON EL SOL
I
Vienen con el sol
Con sus pies descalzos agrietados
por las inclemencias del tiempo.
Madre tierra que en tus surcos tejes la historia del mundo,
con dolores de parto y odiseas de fugitivos emigrantes
dan luz a un nuevo camino…. a un nuevo destino;
cruzando mares, montañas, valles, desiertos...
guiándose por una brújula de esperanzas
llenándose el alma de ausencia
melancolía y nostalgias.
A rastras con sus banderas y la historia
que pesa como un yunque de batallas
en sus hombros y sus espaldas,
llegan a un idioma, a muchas lenguas
al incesante ocaso de la lejanía.
II
Tú…emigrante o nativo
muchos pisaron estas tierras antes de tí,
muchos han dejado sus huellas, su sangre, sus calaveras
sus fuerzas, su juventud, su legado…
ese que aún guardas en tú idioma, en tus costumbres
tus tradiciones que aún te mantienen apegado,
en la distancia…. a tu querido terruño .
III
No desfallezcas!
La tierra prometida es cualquier país del mundo
allí donde has forjado el porvenir
de tú familia y los tuyos.
Aquí donde el sudor de tú frente
ha llenado tus bolsillos del alma,
aquí es… pescador de sueños
donde la libertad monetaria
te ha enseñado a ser libre y esclavo a la vez,
del sistema que ya encontraste establecido
pero aún así …. tú voz cuenta
aunque a veces sientas ahogarte en el silencio.
Eres libre….como ciudadano de un planeta
que es el mismo bajo el sol,
ese que ha trazado con su luz
travesías de tantos como tú,
aventuras de tantos como yo.
Rayos de luz para los que todavía faltan
rayos de amor iluminen los caminos
de quienes vienen con el sol.
Esmirna Rivas Tejeda ©2010
*Presentado en CALACA Cultural Center "Footprints - SB1070" un documental multimedia del poder de la voz, la historia, la libertad y las luchas de una comunidad/2010 http://www.calaca.org/calacaevents.htm
*Presentado en el :
II Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos
Tributo a: Rolando Hinojosa
Noviembre 19, 2010
www.peregrinosysusletras.com
MI BRÚJULA
Un macuto lleno de recuerdos y culpas
Así me marché de mi tierra.
Llena de nuevas ilusiones y esperanzas,
Llena de nuevas aspiraciones,
Primero monetarias la razón por la que dejaba mi patria.
Mi patria, llena de historia, tradiciones y de cultura viva y latente,
De gente buena, hacendosa que como yo la habíamos
Mi macuto lo abandoné en el mar, lleno de dudas y tristezas.
Me envolví en la rutina, en el viene y va de los trenes,
Del invierno, del verano pegajoso.
Me envolví en lenguas de diversas culturas,
De disímiles teces que como yo veníamos a lo mismo,
Escapando de realidades financieras,
De hambre, de plagas, muchedumbre como yo forasteras.
Forasteras en nuevas aguas, nuevas tierras,
Llena de brazos que estrechan los brazos trabajadores,
Con sus propias tradiciones,
Por aprender a amarla, por las oportunidades
Forasteros como yo, nos olvidamos, sumidos en lo cotidiano,
De lo poquito que teníamos, de lo poquito que cargábamos.
Forasteros nos olvidamos de lo bello de la vida,
De que a pesar de miserias humanas
Somos forasteros hasta con nosotros mismos
Cuando dejamos atrás la brújula que nos guía
En los senderos de nuestro universo interno.
Esmirna Rivas Tejeda© 2006
Presentado en el :
II Encuentro de Escritores Iberoamericanos en Estados Unidos
Homenaje a Maria Amparo Escandón
Gracias Maestro David Muñoz
Peregrinos y Sus Letras
SUEÑO QUISQUEYANO
insomnio, me angustia con quejidos de mi madre tierra.
Hoy quiero soñar con mi Quisqueya querida
rica en sus campos y valles
en las montañas azules que veo en la lejanía
llenas de café, cacao, tabaco, plátanos y yuca
donde la lluvia que siempre viene
no me lleve mis plantíos
donde se respete el curso de los ríos
donde la Ceiba y la Caoba florezcan sin apuros
Una Quisqueya alegre bailando un perico ripiao
rodeando los bohíos de música
que llene el espíritu de los campesinos
quienes llegan con macutos llenos de frutos de su sudor
higüeros llenos de agua cristalina y bidones de leche.
Hoy quiero una Quisqueya donde todos seamos iguales
donde el trabajo humilde y honrado cuente como un logro
una Quisqueya limpia en sus calles y barrios
una Quisqueya rica en una familia unida.
Una Quisqueya orgullosa de ser comienzo de una historia!
Hoy quiero una Quisqueya donde la mujer valga
donde no se lastimen las orquídeas de su alma
donde niños jueguen en las calles sin ruidosos motoristas
donde un teléfono no valga más que una vida.
Una Quisqueya libre de sustancias que malogran los capullos
los retoños de la patria, los ciudadanos sin escuela.
Una Quisqueya llena de luz no a oscuras
una Quisqueya organizada, con compromiso social
una Quisqueya sin demagogias, ni promesas partidistas
una Quisqueya donde la responsabilidad cívica
la valore el ciudadano, donde construya su vida pensando en el futuro.
Una Quisqueya libre, progresista, sin quejas.
Con sueños!
¿Que más quiero para mi Quisqueya?
Llena de gente buena y hospitalaria
donde una sonrisa cuenta más que mil palabras
donde aunque seamos pobres somos ricos en humor
somos ricos en canciones
ricos en pinceles que pintan nuestras estampas
de la naturaleza y su esplendor.
Donde pinceladas, llenan las canastas de las marchantas
los bueyes arreando nuestra caña sollozan en los bateyes
donde un rostro no se necesita para pintar la mujer dominicana
porque somos todas una misma casta.
Mujeres hacendosas, luchadoras
participes en el rumbo de la historia
conservando tradiciones con ternezas.
Ciudadanos de una isla que es la misma bajo el sol!
Este sueño seguirá siendo una brisa cálida para mi alma
seguiré pidiendo con clamor al creador.
Lo mejor para mi Quisqueya dormida!
Esmirna Rivas Tejeda ©2007
Gracias Maestro!
David Muñoz











